Con muchísima frecuencia se confunden ciertos conceptos. Ser figura del toreo no solamente es estar anunciado en las ferias, se necesitan otros atributos. De la misma manera, ser figura del toreo no tiene porqué implicar torear bien. Por tanto se hace necesario aclarar todo esto. Vamos con ello.
Toreros de época
Son muy pocos toreros. Su característica esencial es que cambian el rumbo del toreo. Después de su paso por la Fiesta, ya nada es igual, porque ellos han cambiado las cosas de modo irreversible. Todos los toreros les copian su técnica, porque con independencia de la estética que apliquen, saben que los adelantos técnicos aportados por el torero de época, son irreversibles. Quien no utilice esa técnica, quedará anticuado inevitablemente. Además, esos toreros suelen exceder el ámbito de lo taurino para interesar a toda la sociedad por su tremenda personalidad, de dimensiones descomunales. Han sido toreros de época Joselito, Belmonte, Manolete y El Cordobés. Alguien podrá añadir a la lista algún nombre más, pero estos cuatro, son indiscutiblemente toreros de época.
Figuras del toreo
Lo que define a una figura del toreo no es torear bien. Figura es el que lleva gente a la taquilla. Puede torear bien o no, eso no importa. Pero la gente va a verle, y eso es lo que tiene en cuenta el organizador del festejo. Su vigencia temporal suele durar entre cinco o siete años, no mucho más. Otra cosa es que continúen en las ferias cuando han dejado de interesar en virtud de conveniencias empresariales o por vestir el cartel con un nombre que suena. Pero ya no son figuras del toreo, han bajado de categoría, son toreros de ferias. Hay muy buenos toreros que fueron figuras, por supuesto. Pero otros que no eran buenos toreros fueron figuras también, o porque eran muy valientes o porque tenían una personalidad que llamaba la atención. A las figuras les define la intensidad. Son intensos, lo que hacen impacta. Para bien o para mal, impactan. Aunque después se acomoden, mientras son figuras suelen triunfar a golpe cantado. El día que hay que triunfar, se arriman y triunfan. Por extraño que pueda resultar, también son figuras toreros muy artistas y muy medrosos, pero que cuando cuajan un toro lo hacen tan despacio y con tanto poso, que ponen la plaza boca abajo. Al menos con ese toro fueron verdaderamente valientes. Otra vez la intensidad. Las figuras del toreo dejan un recuerdo muy agradable entre los que los vieron, pero no con la persistencia de los toreros de época. Pero en su momento fueron importantes. Figuras del toreo no ha habido muchas. La calificación de figura del toreo se ha adjudicado a muchos que en realidad no lo eran.
Toreros de ferias
En este grupo se integran la mayoría de los toreros que se anuncian en las ferias. El asunto es que en España se celebran 500 corridas de toros al año y no hay figuras suficientes para ocupar 1500 puestos. Aquí la suerte tiene mucha influencia, porque en realidad estos toreros no destacan por nada en especial. Cumplen rutinariamente con un oficio, son meros practicones. Un par de toros buenos en Madrid, que dan dos triunfos que permiten funcionar en el escalafón; o el respaldo de una empresa importante en el mundillo, hacen que ese torero toree mucho durante unos cuantos años. Estos toreros no tiran de la taquilla, pero tienen un cierto nombre, y aunque no interesan a nadie, incomprensiblemente los siguen anunciando. Por supuesto, son baratos, el dinero es para las figuras. Cuando se acaba la suerte o la gran patronal taurina les deja de apoyar, estos toreros de ferias desaparecen sin dejar recuerdo.
Buenos toreros
Este es el grupo de esos toreros de culto que no son figuras porque no tienen el valor para serlo, pero cuentan con un grupo minoritario de devotos, generalmente aficionados de paladar exquisito. No llevan gente a la plaza y los empresarios lo saben, pero tienen muy buena prensa porque tienen clase. Se podría decir que clase con valor igual a figura del toreo. Y clase sin valor igual a buen torero. Los buenos toreros suelen torear poco, pero sus actuaciones suelen ser en plazas de temporada, de la trascendencia de Madrid o Sevilla. Cuando se les escapa un toro boyante, sus partidarios cantamos los cuatro detalles que han dejado. No tienen la intensidad que tienen las figuras.
Especialistas de corrida dura
Los toreros que ocupan este nicho en la temporada, actualmente no se suelen confundir con las categorías antes descritas. Pero para hacer una descripción completa de todo el escalafón, es obligado hablar de ellos. Son hombres recluidos en las corridas de ganaderías más duras, esas que no quiere nadie. No suelen tener mucha clase, pero tienen el oficio necesario para navegar con semejantes toros durante varios años. No suelen durar mucho tiempo, porque torear estas corridas, es tremebundo. En este sentido los matadores de corrida dura de los años setenta y ochenta, fueron admirables. Duraron muchísimo años toreando esas corridas y toreándolas muy bien, sin que se les quemara el motor. Ruiz Miguel, Dámaso González, los Campuzano y alguno más, fueron unos fenómenos. Y además ganaban dinero toreando esas corridas. Con la degradación sufrida en los últimos años, ganar dinero con las corridas duras, es imposible. Y si alguno se le ocurre pedir un poco, le cambian por otro.
Los que no torean
Para terminar de pintar el cuadro, es obligado hablar de los que no torean nada o torean una corrida al año. En este grupo hay toreros de todas las clases y todos los estilos. Hay de todo. Hay toreros jóvenes que están chupando banquillo y que llegarán a buenas metas en la profesión. Por supuesto también hay una legión de toreros fuera del sistema y que nunca entrarán en él. Desde luego, ninguno ha tenido condiciones para ser figura, y mucho menos torero de época. Pero sí que podrían haber estado en los otros grupos profesionales si hubieran tenido suerte. La mayoría de los toreros de ferias no son mejores que ellos. Y es que, además de las condiciones, la suerte es fundamental en este oficio.
Creo que era necesario aclarar estos conceptos porque muchas veces se confunden. Pero este trabajo es una primera aproximación. Estoy dispuesto a enriquecerlo y mejorarlo con sugerencias interesantes. Se dice con mucha ligereza eso de que fulano es figura del toreo. Cuando figuras, lo que se dice figuras, hay muy poquitas. Comentar también el desgaste de la palabra Maestro, aplicada a cualquier torero veterano de manera exagerada y abusiva. Pero de eso hablaré en otro momento.

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