La semana pasada terminé mi columna hablando de los costes de producción de un festejo mayor en plaza de toros. Organizar una novillada con picadores en una plaza de tercera categoría cuesta alrededor de 45.000€; mientras que una novillada sin picadores requiere de una inversión de 25.000€.
Esto quiere decir que, organizar una novillada, es deficitaria para el empresario o Ayuntamiento por sus elevados costes de producción. A pesar de todo, los Ayuntamientos invierten en festejos taurinos ya que generan un beneficio económico indirecto para los municipios al atraer miles de personas que fomentan la economía local y crean puestos de trabajo.
Para bajar los costes de producción es necesario implicar a la administración. La legislación actualmente no favorece la organización de festejos y el Estado o las Comunidades deberían revisarla para adaptarla a los tiempos y necesidades actuales. Pongamos un ejemplo. Una novillada con picadores en un pueblo con una plaza de 2000 localidades a 15€ por persona hace una taquilla de 30.000€ y supone, como ya hemos reflejado, unos costes de producción de 45.000€ aproximadamente.
Si desglosamos los gastos, vemos que la Seguridad social en una plaza de toros como la de Villaseca de la Sagra, referente en la organización de novilladas, más los mínimos que se les paga a los novilleros, junto con la contratación del equipo médico, veterinarios, cuadra de caballos, alguacilillos, personal de plaza, banda de música, bueyes… supone un total de 24.000€. Cada novillero percibe 4.255€ La Seguridad Social de las 21 personas que actúan suma un total de 5.500€ cuando sólo están interviniendo durante 2 horas y media o 3. Por ponerlo en contexto, las deducciones de un subalterno en una novillada equivalen a las de una persona que trabaja en tareas domésticas media jornada durante un mes.
Al ganadero se le pagan 9.000 o 10.000 por 6 novillos Con la televisión, si la hubiera, se consigue cubrir gastos pero si la plaza no se llena, el empresario pierde de salida 5.000 o 10.000€ El ganadero percibe entorno a 1.500€ por novillo por lo que también está perdiendo dinero. El novillero, después de pagar los 638,25€ de IRPF y los 220,58€ de Seguridad Social y los sueldos de su cuadrilla pierde 400€ en una plaza de tercera y 39,35€ en una plaza de segunda como pudiera ser Alicante.
Así se explica que en 2007, último año antes de las crisis económica, se dieron en España 667 novilladas. Las cifras han caído drásticamente hasta el punto de que en 2024 se dieron solamente 266 novilladas. Un negocio deja de ser rentable cuando alguna de las partes no obtiene beneficios. Pues bien, en el caso de las novilladas en plazas de tercera queda claro que todas las partes pierden dinero.
Estos datos que nos facilita nuestro compañero de la Economía del Toro, Diego Sánchez de la Cruz, pone de manifiesto la inviabilidad del sistema sustentado en la falta de estructura de un sector que es incapaz de poner solución a la base y el futuro de la fiesta: las novilladas.
Esta es la cruda realidad de la tauromaquia.

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