Las cifras de la crianza del toro bravo, al desnudo: ¿cuánto cuesta mantener una ganadería de lidia?

por | 28/01/2026

De la crianza del toro bravo se suele hablar con la mirada puesta en la dimensión cultural de la Fiesta o la vertiente genética de esta forma de ganadería, pero, además, las ganaderías dedicadas a la lidia constituyen asimismo un tejido productivo complejo, con implicaciones relevantes para la vida de las zonas rurales donde pastan estos animales.

En España existen actualmente cerca de 750 ganaderías de bravo que suman más de 141.000 cabezas de ganado. Están localizadas mayoritariamente en áreas económicamente deprimidas, de modo que su actividad tiene espacial valía desde el punto de vista de la cohesión territorial. No en vano, más del 72 % de estas fincas se localizan en municipios de menos de 5.000 habitantes.

Tales explotaciones protegen alrededor de 500.000 hectáreas de alto valor natural. De hecho, más de 300.000 de tales hectáreas se ubican en los preciados ecosistemas de la dehesa, de modo que la crianza del toro bravo y la protección de su entorno supone una muy importante herramienta para la conservación medioambiental.

En 2015 elaboré un estudio en el que estimé el valor del suelo de estas explotaciones. El trabajo, realizado junto al abogado David Valderrama y publicado por la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia, estimó que los hierros de dicha asociación ganadera preservan suelo valorado en 1.862 millones de euros, una cantidad que hoy ascendería a 2.372 millones si se ajustan los datos para tomar en cuenta el IPC.

Asimismo, en 2022 fui reconocido con el Premio Zumel tras la publicación de un estudio en el que estimé el valor de la fijación de CO2 propiciada por la crianza del toro bravo en las ganaderías de lidia. Tomando como referencia el precio del CO2 asignado en el mercado de derechos de emisiones de la Unión Europea, concluí que el valor medioambiental derivado de esta actividad ganadera ascendía a 1.408 millones de euros, que indexados según el IPC serían 1.528 millones en enero de 2026.

Pero, ¿qué hay de la realidad microeconómica, es decir, de la estructura de costes que manejan las explotaciones del campo bravo? Un reciente artículo académico publicado en la International Review of Economic Policy arroja luz sobre esta cuestión, tomando como referencia un Trabajo de Fin de Grado del economista Mario Sánchez, con quien pude colaborar en la elaboración del trabajo, prestándole ayuda y asesoramiento.

Además de analizar variables referidas a la organización de los espectáculos, uno de los epígrafes se centra en la economía de las ganaderías de bravo, tomando como referencia el caso del hierro salmantino de José Enrique Fraile de Valdefresno, sin duda uno de los más representativos del campo charro.

El autor se sumerge en la realidad económica de la Finca Valdefresno, situada en Tabera de Abajo (Salamanca), un municipio de apenas 97 habitantes. Dicho terreno cuenta con unas 300 hectáreas de dehesa y mantiene 421 cabezas de ganado bravo, pertenecientes a los encastes Lisardo Sánchez y Atanasio Fernández.

Solamente en alimentación animal, el gasto realizado en 2023 por la explotación ascendió a 86.865 euros. A ello se sumaron 25.000 euros debido a las distintas actividades agrícolas que complementan el trabajo de la finca y generan ingresos necesarios para su mantenimiento(siembras, cosechas, abonos) o más de 50.000 euros en mantenimiento, sanidad, seguros y suministros, amén de los costes laborales del ganadero, el mayoral y otros trabajadores.

En total, la ganadería soportó en 2023 algo más de 230.000 euros de gastos. A partir de esta cifra, se puede estimar que el coste medio de producción de los animales que generan ingresos a través de su venta para festejos taurinos asciende a 3.700 euros por novillo y a 4.600 euros por toro.

Estos resultados confirman una realidad incómoda: criar un toro de lidia es hoy más caro que nunca, y la rentabilidad de muchas ganaderías se encuentra en una situación complicada. Las cifras, por cierto, son coherentes con las que ha presentado la Real Unión de Criadores de Toros de Lidia, que en 2024 situó el coste de un toro entre 5.000 y 6.000 euros.

Uno de los aspectos que introducen una mayor complejidad en la economía del campo bravo es la concentración del mercado. En 2024 se lidiaron 2.749 toros en las plazas españolas y francesas, procedentes de 169 ganaderías. Sin embargo, casi el 46 por ciento de los toros provinieron únicamente de las 20 ganaderías más demandadas, dejando al resto de explotaciones en una posición mucho más reducida. Esta dinámica reduce la rentabilidad de tales fincas y, además, empobrece la diversidad genética y la variedad artística del espectáculo.

Diego Sánchez de la Cruz es el responsable del proyecto de investigación “La economía del toro” (@economiadeltoro). Dirige la sección de estudios del Instituto Juan de Mariana, es investigador asociado del Instituto de Estudios Económicos de la CEOE y lleva las riendas de la consultora Foro Regulación Inteligente.

Etiquetas:
Ganaderías Toro de Lidia
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