Como sucede en el mundo de la política, la Fiesta de los Toros está impregnada de ideología, mejor dicho, de ideologías. Porque existen diferentes modos de entender y explicar la evolución del Toreo, y de cómo debe ser la lidia. Por ejemplo, tenemos la disputa entre toritas y toreristas. Los primeros piensan que el auténtico protagonista de la Fiesta es el toro, que debe ser lidiado en toda su integridad. Por el contrario, los toreristas piensan que es el torero la base de la Fiesta, y que hay que darle todas las facilidades para su lucimiento, aún a costa de la integridad del toro. Los profesionales del toreo suelen ser toreristas, mientras que los aficionados solemos ser toristas. Esta es una discusión muy viva, que se palpa en cuanto uno está en el ambiente taurino. También tiene mucha fuerza la teoría decadentista, esa que piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor, y a la que son tan proclives los aficionados veteranos. A este pesimismo se oponen aquellos que dicen que “hoy se torea mejor que nunca”.
Pero sin duda, la más interesante disputa se centra entre revolucionarios y evolucionistas. Los revolucionarios piensan que hubo una revolución protagonizada por Juan Belmonte, que destruyó todo lo anterior a él. Para ellos, Belmonte es el padre único y exclusivo del Toreo Moderno. Después de Belmonte sólo ha habido degradación y decadencia por culpa de unos toreros que han falsificado la “pureza” belmontista. A esta corriente ideológica han pertenecido prácticamente todos los que han escrito de toros en España durante el siglo XX. Durante muchos años la ideología revolucionaria o belmontista tuvo una hegemonía brutal en el pensamiento taurino.
Sin embargo, en los últimos años se ha abierto paso la teoría evolucionista, que es aquella que piensa que en la Fiesta no ha habido ninguna revolución, sino que ha sido una constante evolución, sin cortes radicales con el pasado, entre otras cosas, porque el toro no lo permite. Los evolucionistas también piensan que el Toreo Moderno es una obra colectiva, hecha con las aportaciones de muchos toreros. Y la aportación de Joselito, Chicuelo y Manolete es tan importante como la de Belmonte. La teoría evolucionista cada vez tiene más adeptos. Su creador fue José Alameda, que es el pensador taurino más influyente de la Historia del Toreo.
José Alameda en realidad se llamaba Carlos Fernández López-Valdemoro. Nació en Madrid en 1912, pero muchos le consideran mexicano porque en México desarrolló prácticamente toda su carrera profesional. Alameda llegó a México exiliado por causa de la Guerra Civil y tuvo un enorme éxito como comentarista de las corridas televisadas. Dicen que trincaba y que estaba a sueldo del mandón del Toreo Mexicano de los años setenta, pero lo cierto es que los libros de José Alameda sí que suponen un antes y un después en la literatura taurina. Fue sistemáticamente ninguneado y atacado por la crítica taurina española, que veía en Alameda a un rival formidable, que además tiraba por el suelo toda la ideología decadentista de los críticos españoles. Cuando Alameda murió en México, en 1990, en España ni se dio la noticia.
Pero sin embargo, sus libros, han tenido una influencia determinante en el pensamiento taurino de muchos escritores y periodistas taurinos españoles del siglo XXI. “Los Heterodoxos del Toreo” e “Historia Verdadera de la Evolución del Toreo”, son los libros clave para entender el auténtico desarrollo histórico del toreo actual. Y esto es así, porque las teorías de Alameda coinciden con lo que se ve en las imágenes cinematográficas. Mientras que las teorías revolucionarias y decadentistas, están en contradicción con dichas imágenes y ya no son más que una mitología literaria sin conexión con la realidad.
El nudo gordiano del pensamiento de Alameda es el toreo en redondo. Porque el toreo en redondo es el basamento esencial de las faenas de muleta actuales, y la faena de muleta son el momento más importante de la lidia actual. El toreo en redondo no es una anécdota del Toreo Moderno, el toreo en redondo es en realidad el Toreo Moderno.
Y ese toreo en redondo, no es de Belmonte, es de Joselito. Antes de Joselito se pudo ver enlazar por el mismo pitón dos o tres pases sucesivos alguna vez aislada, pero fue Joselito quien sistematiza ese modo de torear dando una serie de naturales en todas sus faenas, como demuestra el cinematógrafo hasta en tres ocasiones. Mientras tanto Belmonte se cruzaba mucho al pitón contrario y fascinaba a las multitudes con su personalidad, pero no giraba sobre los talones para torear en redondo… Fue Chicuelo quien hizo del toreo en redondo la base casi exclusiva de la faena de muleta. Y Manolete impuso definitivamente el toreo en redondo como estructura única de la Faena de muleta. Esta es la razón por la que el Belmontismo puso el grito en el cielo y abrazó con entusiasmo el mantra de la “decadencia de la Fiesta”, porque el toreo que finalmente se impuso era el de los otros y no el del Pasmo de Triana, a pesar de su enorme prestigio literario.
Al final de sus días, José Alameda escribió su autobiografía, que tiene por título “Retrato inconcluso”. Curioso libro que demuestra que casi nadie está contento con su trayectoria vital, y a casi todo el mundo le gustaría haber sido otra cosa distinta de la que fue. En su autobiografía, Alameda se empeña en convencernos de que fue un gran poeta. Utiliza mucho espacio para hablar de su amistad con Lorca y otros escritores, mientras habla muy poco de su actividad taurina. Pero es evidente, que Alameda no pasará a la Historia como poeta, sino como el mejor pensador taurino de todos los tiempos. Porque fue el único capaz de desentrañar y explicar la auténtica evolución del Toreo. Con un estilo sencillo y elegante, muy alejado de la pesadez pedante de la mayoría de los escritores taurinos, explicó brillantemente quienes fueron en realidad los grandes toreros del pasado. Y su legado es irreversible, por mucho que algún oportunista resentido de última hora ponga en duda su obra.
Quien ha leído con ojos limpios y sin prejuicios la obra de José Alameda, ha quedado convencido por sus argumentos incontestables. Y a partir de entonces conocerá el secreto de las claves del toreo actual. Alameda es el gran historiador del Toreo, pero en realidad es mucho más, Alameda es el filósofo del Toreo.

Volver








