«Salir cada tarde como si fuera la última es lo que me ha traído hasta aquí»

por | 15/04/2026

David de Miranda hizo el paseíllo en Sevilla, por Resurrección. Casi nada. El sueño de todo el que se viste de luces. Cortó un trofeo, arrancado después de un volteretón de los feos. Se lo llevó por delante en un estatuario con una violencia enorme.

Le queda una tarde más en la plaza por la que salió hace un año por la Puerta del Príncipe, aunque como él mismo dice:

“Sevilla me sacó del ostracismo y Málaga me cambió la vida”.

Caben muchas vidas dentro de este David de Miranda que vuelve a la Maestranza ya por el 22 de abril, con Urdiales y Emilio de Justo. Hablamos de todo ello con el cuerpo aún dolorido del golpe… Un cuerpo que en 2017 tuvo que aprender a caminar de nuevo cuando un toro le reventó cuatro vértebras. El camino no ha sido fácil, lo aseguramos, pero hay David para rato. 

¿Cómo está después del percance?
Podría haber sido mucho peor, así que doy gracias. Tengo un varetazo que me llega desde el coxis hasta los riñones. Dentro de lo malo, lo bueno es que la caída fue encima del toro, y eso evitó que el golpe pudiera tener consecuencias más graves.

¿Cómo vivió la tarde del Domingo de Resurrección de Sevilla?
Era una tarde de ensueño, estar acartelado con dos figuras en el Domingo de Resurrección en Sevilla como Morante y Roca Rey… Pero también es una de esas tardes que te quitan el sueño porque generan mucha responsabilidad, miedos y dudas. Al final, son las tardes por las que uno es torero y las que le dan sentido a serlo. Me hubiera gustado que me hubieran acompañado los toros y redondear, pero queda la actitud y demostrar quién quiero ser.

Si algo le ha demostrado la vida es que el tiempo juega a su favor…
En algunos momentos no le encuentras sentido y la espera se hace muy difícil. Es complicado mantener la ilusión cuando estás en el ostracismo y parece que nadie se acuerda de ti. Pero ahora siento que el tiempo ha venido a mi favor. Todo ese transcurso me ha hecho ser más consciente, valorar mucho más un Domingo de Resurrección y el momento que, si Dios quiere, seguiré viviendo. Soy consciente de que no se me puede escapar. Todo eso forma parte de una evolución y una madurez.

¿Ha desarrollado la fe y la paciencia?
Sí, no niego que haya tenido dudas, pero también sé que si he aguantado hasta llegar aquí es por algo. Siempre se dice que los tiempos de Dios son perfectos. He aguantado diez años esta situación y he llegado hasta aquí por algo. Seguro que aún quedan cosas bonitas por venir.

Deja atrás, entre otras cosas, diez años de lucha…
He estado enamorado de mi camino y eso es importante para mantener la ilusión en todas las adversidades. En los momentos de mayor dureza tampoco me cambiaba por nadie. He tenido la suerte de tener este rincón, que es Huelva, que me ha mantenido viva la ilusión por torear en mi tierra, en la provincia, con figuras del toreo. Eso me ayudó a mantener viva la llama. Ya pasó en mi confirmación de alternativa, cuando corté dos orejas, y luego la pandemia lo frenó todo. Pero ese rincón siempre ha estado ahí hasta que llegó Sevilla. Me considero un privilegiado por haber mantenido esa ilusión. Además, me han exigido mucho, y en cada temporada querían ver una renovación. Eso me servía como aliciente.

¿Qué es el valor para usted?
Es un concepto difícil de definir porque se pasa mucho miedo. Para mí, el valor es ser capaz de vencer ese miedo. Gracias a ese miedo uno es capaz de superarse y de dar lo mejor de sí mismo. Al final, el valor va acompañado del compromiso y de la entrega que adquieres una tarde, y más aún cuando se reúnen circunstancias como una Resurrección con dos figuras. 

¿Cómo es el miedo antes del paseíllo?
En tardes de tanta responsabilidad los miedos son muy grandes. Te planteas si eres capaz. Estás en el hotel y piensas: “No puedo con esto, hoy me despido, no puedo más”. Pero luego eres consciente de lo que estás viviendo y te sientes un privilegiado al hacer el paseíllo junto a las figuras. Ahora lo valoro mucho más. En ese momento te transformas, el miedo se hace menor, y te sientes orgulloso de ver cómo eres capaz de cambiar mentalmente y jugarte la vida de verdad por el público y el animal.

¿Y por usted?
Me la juego por mi propósito de vida. No tengo un plan B; en mi vida solo existe ser torero. Te juegas la vida por todo ello, pero a veces, cuando estás dentro, no eres consciente de que realmente te la estás jugando. He visto los vídeos de la voltereta de Resurrección en Sevilla y veía el pitón pasando al lado de la cara. Ahí sí fui consciente de que me podía haber pasado algo grave de verdad. Pero en ese momento estás tan entregado al toro y al público que no lo eres.

¿Cómo hace para que el corazón le funcione y sea capaz de jugársela de esa manera?
No entiendo mi profesión desde otro prisma. No sé aliviarme, no sé estar a medias tintas. Es lo que me ha traído hasta aquí: salir cada tarde como si fuera la última. Sé lo que es la dureza de un percance, pero es lo que amo, es mi vida, es el toreo. Si Dios quiere, y aguanto con esta mentalidad, es lo que me va a ayudar a ser figura.

Si algo le ha exigido la vida es demostrar lo que quiere una y otra vez. Cortó dos orejas en Sevilla y no fue suficiente. Tuvo que abrir la Puerta del Príncipe en 2025. Y tampoco fue suficiente… ¿Qué pasaba?
Tampoco lo sabía yo y eso me afectó psicológicamente. El día que abrí la Puerta del Príncipe en el hotel iba con la idea de que, si no pasaba nada, igual me tenía que quitar, porque ya había cortado dos orejas antes y no me sirvió para nada. Por suerte, abrí la Puerta del Príncipe, y para mi decepción, no sonaba el teléfono. Me desesperé porque ¿qué podía hacer yo entonces? Ya no estaba en mi mano.

Y llegó Málaga…
Sevilla me sacó del ostracismo y Málaga me cambió la vida. Esa tarde, con la televisión, fue la que de verdad sirvió.

Volvemos a Sevilla: le queda un paseíllo y con ganadería talismán.
Tengo toda la ilusión puesta. Me vuelvo a encontrar con El Parralejo, que me permitió abrir la Puerta del Príncipe el año pasado, y con Urdiales y Emilio de Justo. Después de todo lo que he soñado y luchado durante tantos años, estar dentro de la Feria me llena de ilusión. Ojalá rueden las cosas, pueda llegar un triunfo bonito y dar otro paso.

Etiquetas:
David de Miranda
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