Últimamente las noticias que llegan de América son horrorosas. México, que siempre fue la segunda patria del toreo, tiene cerrada su plaza Monumental en el Distrito Federal y se ha prohibido la Fiesta en unos cuantos estados. En Colombia se está discutiendo en estos momentos si se hace efectiva la prohibición decretada en mayo de hace dos años. En Ecuador hace años que no existe la Feria de Quito. Y en Venezuela el régimen narcocomunista ha sumido al país en tal marasmo, que salvo en dos o tres ciudades, la Fiesta de Toros ha desaparecido. Muchos gobiernos borrachos de antiespañolismo y corrupción, tratan de tapar sus vergüenzas atacando a la Fiesta Española por excelencia. En todos estos países se trata de una operación política absolutamente asquerosa y engrasada con el dinero de las multinacionales animalistas.
Sin embargo, Perú es un oasis taurino y una ventana abierta a la esperanza. Cada vez se celebran más festejos y cada año se inauguran unas cuantas plazas de toros de grandes dimensiones. Es impensable la celebración de las fiestas patronales de cualquier ciudad o pueblo sin el correspondiente festejo taurino. Existe una enorme demanda de toros de lidia porque las ganaderías no producen los astados necesarios. Muchos toreros españoles tienen en Perú su tabla de salvación para seguir toreando y ejerciendo su profesión. La nómina de matadores y subalternos peruanos no deja de crecer. Perú es ahora mismo la tierra de promisión del mundo taurino. Es obligado hablar en este momento de Andrés Roca Rey, máxima figura del toreo mundial desde hace diez años, y que es el producto feliz de la Fiesta de los Toros en Perú, con la solidez necesaria para producir figuras del toreo de dimensión universal.
Una de las plazas más antiguas del mundo
Sin duda ninguna, la plaza de toros de Acho en Lima, es la joya de la corona en la Fiesta peruana. Se trata de una de las plazas de toros más antiguas del mundo, ya que fue edificada en el año de 1766 por el virrey Manuel de Amat y Junyent. Aunque los toros en Lima todavía son más antiguos, ya que datan de 1538, tres años después de la conquista de la Ciudad de los Reyes por Francisco Pizarro. Durante el siglo XIX la Fiesta en Lima tuvo una enorme efervescencia gracias al mulato Ángel Valdez, a quien llamaron “el maestro” y que fue la primera figura local. Los toreros españoles Diego Prieto “Cuatro Dedos” y Francisco Bonar “Bonarillo”, tuvieron un gran cartel en Lima en los últimos años del siglo XIX. Pero todo el mundo de los toros miró admirado a Lima cuando allí torearon Juan Belmonte y Joselito, causando ambos un tremendo impacto. Belmonte toreó por primera vez en el invierno de 1917-1918, impresionando al público limeño por su estética vanguardista. Durante los años veinte toreó en otras cuatro temporadas limeñas, siempre con el máximo cartel. Joselito, en el invierno de 1919-1920, toreó nueve tardes en Lima, la última en solitario. Acho fue la única plaza de América pisada por el rey de los toreros, lo que hace de la plaza un santuario del gallismo. Por cierto, los críticos limeños, mucho más avispados que los críticos españoles, advirtieron que Joselito estaba comenzando a torear en redondo, esto es, dando pases sucesivos por el mismo pitón. Se estaba empezando a gestar el toreo en redondo actual. La fotografía que ilustra este artículo, del propio Joselito en Acho, lo demuestra.
Los años cuarenta fueron fabulosos para la plaza de Acho. En 1944 fue remodelada, pasando a tener el bello aspecto actual. Hasta ese momento había sido la plaza con el ruedo más grande del mundo, pero cabían muy pocas personas en el graderío. Respetando la arquería tradicional, el ruedo fue excavado y surgieron los tendidos actuales. La presentación de Manolete en febrero de 1946, también supuso un enorme acontecimiento. Y en octubre de ese mismo año se celebró la primera Feria del Señor de los Milagros, con Manolete también en el cartel. Por la antigüedad y solera del coso, la Feria del Señor de los Milagros tuvo una enorme importancia desde el primer momento. Y el trofeo del Señor de los Milagros al triunfador de la feria, es el más prestigioso de América. En estos últimos sesenta años, Antonio Bienvenida, Antonio Ordóñez, Ángel Teruel, Manzanares, Enrique Ponce y Vicente Barrera, han sido los preferidos del público limeño. Y a pesar de las turbulencias de una política convulsa, la Feria del Señor de los Milagros se ha celebrado ininterrumpidamente desde hace ochenta años. Precisamente, este año celebramos el ochenta aniversario de la Feria.
La afición de Acho no tiene que ver con el resto de aficiones de la América taurina. El espíritu triunfalista y derrochador de la mayoría de los públicos americanos, no tiene sentido en Lima. Por la historia de la plaza y por la memoria oral de una afición que ha visto a los más grandes ¡hasta a Joselito!, la afición limeña es muy juiciosa, entendida y siente el toreo bueno. No hay nada más que ver quienes han sido sus toreros preferidos. Alguien llamó a Lima la Sevilla de América. Acertó completamente.
Este año, además, se nos ofrece una feria excelente, compuesta por una novillada con picadores y cinco corridas de toros, servidas por las mejores ganaderías españolas. Los célebres victorinos se presentan en Acho, ahí es nada. El elenco de toreros es muy variado, con cartel de banderilleros incluido. Pero sin duda, la presencia de Roca Rey dos tardes, es lo que llama más la atención. Joaquín Galdós, buen torero peruano, también toreará dos tardes. Se cuenta con la presencia de figuras consolidadas como Manzanares, Talavante o Castella. Este último toreará mano a mano con Roca Rey. Y también se cuenta con toreros jóvenes de gran proyección como David de Miranda o Tomás Rufo. Al parecer, los llenos están ya garantizados. Sólo falta desear suerte a los matadores y felicitar a los aficionados peruanos, porque ahora mismo, son un ejemplo ante el mundo.

Volver








