El vídeo ha sido demoledor con la mayoría de los toreros del pasado, derribando muchos mitos. Desde que los vídeos están al alcance de cualquier aficionado, han quedado en evidencia casi todos los historiadores y los críticos taurinos. Y visto lo visto, la mayoría de la teorías tenidas por verdades absolutas hasta hace pocos años, ahora mismo ya son insostenibles. Porque nada tiene que ver lo que se ha dicho durante lustros, con lo que muestran las imágenes. Un día habrá que hablar largo y tendido sobre la revolución que han supuesto los vídeos en el criterio de los aficionados. Pero lo que hoy quiero resaltar es que las imágenes de casi todos los toreros de antaño, inducen a la melancolía, tal es la decepción. Por supuesto, todas las teorías decadentistas son insostenibles. Lo que prueban los vídeos es que hoy se torea mejor que nunca, al toro más bravo de la Historia.
Muy escasos toreros del pasado quedan bien en los vídeos. Se salvan muy pocos. Y desde luego, uno de los pocos que gustan y resultan atractivos, es el torero mexicano Alfonso Ramírez “El Calesero”. Un diestro que tomó la alternativa en 1939 (de manos de Lorenzo Garza), y que durante la Edad de Oro del Toreo Mexicano no pasó de la segunda fila. La afición mexicana siempre prefirió a otros. Con respecto a España, solamente toreó en 1946 y muy poco, un perfecto desconocido. Fue en la última etapa de su carrera, de 1954 a 1966, cuando toreó algo más y estuvo más considerado en su país. Con los datos objetivos en la mano, fue un segundón.
Sin embargo, sus vídeos son deslumbrantes. Y para mí supusieron un auténtico descubrimiento. Sus partidarios le llamaron “el poeta del toreo”, y acertaron con el calificativo. Yo no entiendo mucho de poesía, pero es evidente que El Calesero hacía poemas con su capote y muleta, tal es la belleza de su toreo. Fue un torero de una clase excepcional, muy superior a la de los demás. Eso sí, tuvo que ser medroso y desigual, además mataba mal, y por eso no salía de la segunda fila. Pero sus imágenes son fascinantes. Era un superclase.
En este último siglo, los superclases han sido toreros cortos, que únicamente practican las suertes fundamentales. Sin embargo, Calesero tenía un amplio repertorio, banderilleaba bien y realizaba muchos quites distintos. Incluso inventó uno, la caleserina, que es una gaonera que termina siendo un farol. También ejecutaba con mucho garbo la navarra o chicuelina antigua. Y le gustaba rematar el quite con la larga cordobesa, echándose el capote al hombro, tal y como hacía Lagartijo. Toreando a la verónica era extraordinario. Daba la verónica muy asentado y con las manos muy bajas, con mucha cadencia además.
Su capote tenía tal categoría, que opacó una muleta muy buena. Llena de gusto y buen trazo. Con la muleta recuerda a Curro Romero, con un empaque muy parecido, pero dando un muletazo más largo y con la mano más baja. Las imágenes de la corrida celebrada en la Monumental de México el uno de enero de 1954, son deslumbrantes. No cortó nada porque mató mal, pero hizo dos faenas llenas de torería a dos toros de Jesús Cabrera llamados “Jerezano” y “Campanillero”. A pesar de los muchos años transcurridos, las imágenes deslumbran y seducen. No existe esa sensación tan habitual de toreo viejuno y totalmente superado que provocan tantos otros toreros de antaño. Las imágenes de Calesero no han envejecido.
Fue un torero de culto, de pocos partidarios pero muy buenos. Y ellos decían que los pajaritos se posaban en la arena para ver torear a Alfonso Ramírez. “Si non e vero, e ben trobato”, como dicen los italianos. Gracias al vídeo, su figura ha crecido mucho últimamente, porque torea infinitamente mejor sus compañeros, todos más figuras que él. En otra ocasión habrá que hablar también de este proceso, el de la revisión a la baja de casi todos, y la revalorización de unos pocos, como es el caso que nos ocupa. Podríamos decir que quien torea con mucha clase, con limpieza y con ajuste, queda fenomenal en el vídeo. Pero quien falla en uno de los tres elementos, el vídeo es inmisericorde con él. También habrá que debatir sobre cual es el criterio adecuado, si el de sus contemporáneos o el de quienes sólo le hemos visto a través de las imágenes que quedan… Me resulta inevitable hacer todas estas reflexiones cuando veo a Calesero, porque se trata de un secundario en la Historia del Toreo, pero que torea infinitamente mejor que casi todas las figuras de su tiempo.
El Calesero había nacido en 1916 en el barrio de Triana, de Aguascalientes. Bonita casualidad, teniendo en cuenta que siempre sintió una enorme fascinación por la ciudad de Sevilla. Además, su torero preferido fue siempre Pepe Luis Vázquez, quien además, fue quien le confirmó la alternativa en la única ocasión en la que Alfonso Ramírez toreó en Madrid. Fue en 1946. Por cierto, ese año la música de la Maestranza sonó en su honor tras rematar un quite. Volvió a torear en Sevilla un festival en 1980, estando ya retirado, y su torería causó sensación. Creo sinceramente que lo que le faltó al Calesero fue haber nacido en Sevilla o en Jerez de la Frontera. De haber sido así, sería un mito de la Fiesta, porque se trata de uno de los hombres de más arte que se han vestido de luces.

Volver








