¡Vivan las plazas de toros antiguas e incómodas!

por | 25/02/2026

Lo reconozco abiertamente, las plazas modernas no me gustan absolutamente nada. Por el contrario, las plazas antiguas me encantan. Cuando hablo de plazas nuevas, me estoy refiriendo a las construidas en los últimos treinta años, que son las que de verdad han roto con el concepto de plaza de toros tradicional. Tengo muchas razones para aborrecer los cosos nuevos y amar apasionadamente los antiguos, paso a exponerlas ordenadamente.

1. La supuesta comodidad

Esas plazas nuevas, plagadas de pasillos, escaleras y vomitorios, terminan siendo un martirio para quien tiene como objetivo principal enterarse de la corrida. Y es que la gente se pasa la tarde en constante movimiento, incluso durante la lidia del toro. Es un contante trasiego de gente que va al servicio, al bar a por un cubata, o a saludar a la prima Pochola. Y aquello acaba siendo inaguantable. Si tienes la mala suerte de estar cerca de un pasillo o una puerta, ármate de paciencia, porque van a pasar delante de ti y van a estorbar tu visión, cientos de personas. Por el contrario, en las plazas antiguas la gente no se puede mover. En el primer toro se suele estar incómodo, pero después “se forma el tetris”, como dice mi mujer. Todo el mundo se acopla y no se mueve, con lo que te enteras de la lidia sin ninguna interferencia. Resumiendo, por lo mucho que se mueve la gente, las plazas nuevas acaban siendo las más molestas para ver la corrida.

2. Pésima visión del ruedo

La mayoría de las plazas nuevas tienen una especie de foso. Hay una distancia vertical muy elevada entre el ruedo y las primeras localidades. Por lo tanto, quien está en una fila diez del tendido, está muy lejos de la lidia. En muchas localidades no se ve todo el ruedo porque precisamente por el foso, no se domina la parte de debajo de donde se está sentado. La lejanía del espectador, hace que el festejo se celebre en un clima de frialdad absolutamente contraproducente para el espectáculo taurino. En la plaza tradicional, la inclinación del tendido es suave y horizontal, y el espectador está cerca. Mientras que en los cosos nuevos, el espectador ve mal y está lejos. Un desastre. Resulta sorprendente que el arquitecto no haya tenido en cuenta un aspecto tan fundamental como la buena visibilidad. Da la impresión que se ha encargado proyectar plazas a arquitectos sin ninguna afición ni relación con la Fiesta. Y se nota. Intuyo que aquí también tiene su peso la asfixiante normativa de las mil administraciones existentes. El resultado es que se ve mal, y nadie paga un dineral para ver la corrida mal.

3. Ausencia de dependencias

Unos buenos corrales y unas buenas cuadras, son absolutamente esenciales en una plaza de toros. En las plazas nuevas, las dependencias o son minimalistas o directamente brillan por su ausencia. Vuelvo a una reflexión anterior, parece que se ha encargado proyectar la plaza a gente que no sabe nada de la Fiesta y que tampoco ha tenido interés en documentarse. Supongo también que por aquello de abaratar costes, habrán decidido prescindir de lo que consideran superfluo. Pero es evidente que una plaza que aspire a tener festejos mínimamente importantes, necesita de buenas dependencias en las que se encuentren cómodos los animales y puedan ser manejados sin dificultad. Pues bien, los nuevos cosos o no tienen dependencias, o las tienen pequeñas y mal diseñadas.

4. La cubierta

El mal tiempo supone un problema porque obliga a suspender festejos taurinos. Por tanto, la idea de contar con plazas de toros cubiertas en las que se puedan celebrar corridas aunque llueva, en principio es muy buena. Lo malo es que las cubiertas que se han hecho, en general tienen muchos defectos. El primero es que la mayoría son muy oscuras, lo que exige el empleo de la luz eléctrica, y el festejo pierde todo el brillo de la luz natural. La acústica suele ser muy mala también, la música se oye fatal y los sonidos son los propios de un polideportivo. Desaparece por completo el ambiente típico de los toros. Además la mayoría de las cubiertas suelen ser fijas, o descubren una parte del ruedo muy pequeña. Por tanto la sensación claustrofóbica de estar en un espacio cerrado cuando la tarde es buena, resulta inevitable. Todavía no hemos visto una cubierta verdaderamente traslúcida y que se puede retirar completamente. Y no lo hemos visto porque la inversión para tener una cubierta verdaderamente buena y verdaderamente plegable, debe ser astronómica. Lo que tenemos son apaños feos para evitar la lluvia. Y punto. Se trata de un aspecto ampliamente mejorable.

5. Fealdad a manos llenas

Y además las nuevas plazas de toros son de una fealdad que horripila. Parece que lo moderno tiene que estar obligatoriamente reñido con la estética. En los últimos treinta años no se ha construido una plaza cubierta con una fachada mínimamente agradable.

La suma de todos estos horrores, hacen de estos cosos, edificios inhóspitos de los que huye la gente, porque no se sienten dentro de una plaza de toros. Los casos de Logroño y Arnedo, son paradigmáticos. Eran dos localidades en las que los festejos se celebraban a plaza llena. Pero ahora no van a ver toros al nuevo coso. Y la nostalgia por la incómoda plaza antigua, inunda todas las conversaciones. La gente quiere plazas de toros, no polideportivos. Porque no sólo importa el interés objetivo del cartel, también es muy importante el entorno. Por eso todos vamos encantados en ver toros por ejemplo en Sevilla. 

Lógicamente, los cosos nuevos que se erijan deberán ser cubiertos. Pero deben subsanarse todas las carencias detectadas para que sea agradable estar en ellos. Y también deberán tener aspecto y sabor de plaza de toros, porque es evidente el fracaso de los cosos polideportivo. Y rectificar es de sabios.

Etiquetas:
Antiguo Domingo Delgado de la Cámara Opinión Tauromaquia
Telegram
WhatsApp
Instagram
LinkedIn
Share
Copy link
¡La URL se ha copiado correctamente!

Artículos recomendados

Juventud divino tesoro

Juventud divino tesoro

Los aficionados a los toros que fueron jóvenes durante la Edad de Oro, en su vejez todos coincidían en que los años de Joselito y Belmonte fueron los mejores de toda la Historia del Toreo....

Telegram
WhatsApp
Instagram
LinkedIn
Share
Copy link
¡La URL se ha copiado correctamente!