El rejoneo enfrenta un momento complejo y su viabilidad futura requiere una reflexión de fondo. Esta consideraciónva más allá de percepciones subjetivas y se sitúa más alládel impacto coyuntural de crisis como la pandemia, puesto que, cuando se analizan los datos del escalafón y se consulta la evolución de los festejos, emerge un patrón claro de baja rotación de los carteles, progresivo envejecimiento de las principales figuras del toreo a caballo y cifras menguantes de público y de espectáculos. Frente a ello, el toreo a pie está exhibiendo un comportamiento mucho más dinámico, lo que permite establecer un contraste especialmente revelador entre ambas disciplinas.
Si se compara el “top 10” del escalafón de rejoneadores en 2018-2019 con el de 2024-2025, la continuidad que encontramos resulta ser muy elevada. Entre 7 y 8 nombres se repiten en ambos periodos, lo que arroja una tasa de renovación de apenas el 20-30 %. Esto significa que alrededor del 70-80 % de los nombres anunciados siguen siendo los mismos. Es un nivel muy alto que refleja escasos cambios y muy reducida competencia en un intervalo de casi ocho años, lo que refleja un circuito poco permeable a la entrada de nuevos nombres. La única excepción en la cúspide es la irrupción de Guillermo Hermoso de Mendoza, cuya emergencia constituye prácticamente el único relevo significativo en la élite reciente, si bien hablamos de un torero dinástico que, por tanto, no surge por completo de la nada, sino que continúa la saga iniciada por su padre, quien durante décadas fue el rejoneador más solicitado del escalafón.
El bajo grado de rotación que se aprecia en los carteles se refuerza con un segundo indicador, referido a la repetición de los mismos. Los tres principales rejoneadores del escalafón concentran alrededor del 40% de los espectáculos anuales de toreo a caballo. Este nivel de concentración es muy superior al que se observa en los matadores de toros, donde los tres primeros nombres acumulan un 20% de las combinaciones anunciadas. La consecuencia es clara: el reparto de oportunidades en el rejoneo está mucho más concentrado, lo que incide en funciones más repetitivas y dificulta el ascenso de nuevos perfiles.
La evolución del número de espectáculos resulta tan evidente como preocupante. En 2018 se celebraron 169 espectáculos de rejoneo y en 2019 se programaron 146, cifras que apenas llegaron a 133 en 2023 y 123 en 2024. Como porcentaje del total de espectáculos anunciados en nuestro país, la cuota de mercado del toreo a caballo ha caído del 12% al 8% y sigue bajando. Peor aún: aunque el total de espectáculos ha repuntado en relación con los niveles previos a la pandemia, las cifras de actividad del rejoneo han roto esa tendencia de recuperación que se da de forma general en el sector y han exhibido una preocupante trayectoria descendente.
La edad media del top 10 de rejoneadores en 2018-2019 se situaba aproximadamente en los 39 años. En cambio, en2024-2025, esta media ha aumentado hasta los 43 años. Es decir, no solamente no hay novedades, sino que elestrellato el toreo a caballo va envejeciendo sin que se produzcan cambios significativos. Si se compara con los matadores de toros, el contraste es notable, puesto que la media de edad apreciada en la élite del escalafón fue de 36 años en las temporadas 2024-2025.
Un alto responsable del toreo en Portugal explica que “para recuperar la pujanza del rejoneo, en España sería importante reflexionar sobre algunos de los ingredientes que funcionan en las plazas lusas. De entrada, hay que buscar una embestida más emocionante, no solamente mediante la selección sino también estudiando la modificación de los útiles empleados para la lidia. Asimismo, hay que incentivar la competencia, abriendo los carteles. Creo que no está de más la entrada de rejoneadores portugueses en el circuito, porque eso salpica los carteles de un estilo complementario al toreo a caballo español. Y, por otro lado, el sector tiene que ser consciente de que formar una cuadra de élite requiere grandes inversiones, de modo que, si los nuevos profesionales del sector no tienen muchas oportunidades, no podrán competir con quienes están arriba porque carecerán de recursos para seleccionar y entrenar a sus caballos toreros”.
En 2025 perdimos a Álvaro Domecq Romero, uno de los grandes nombres del toreo a caballo. Su fallecimiento coincide, simbólicamente, con la encrucijada que atraviesa hoy el rejoneo en España. Durante décadas, esta modalidad ocupó un lugar secundario dentro de la tauromaquia: los festejos específicos eran más puntuales, las reses lidiadas solían ser novillos y, en numerosas ocasiones, los rejoneadores simplemente formaban parte de carteles mixtos, encargándose de abrir la corrida antes del toreo a pie.
La cosa empezó a cambiar gracias a la irrupción de jinetesexcepcionales que elevaron de manera decisiva la consideración artística del rejoneo. En los años 70, Ángel Peralta, Rafael Peralta, Álvaro Domecq padre y José Samuel Lupi revolucionaron el toreo a caballo y sentaron las bases para el auge que luego vivió esta disciplina de la mano de João Moura, que importó a España los elementos más emocionantes del rejoneo portugués, o Pablo Hermoso de Mendoza, quien se erigió en máxima figura a lo largo de los 90 y se convirtió en uno de los mayores reclamos de taquilla de las últimas décadas. Diego Ventura ha tomado el testigo en la cima del rejoneo y su inclusión por derecho propio en la Goyesca de Ronda de 2026 da cuenta del interés que generan sus actuaciones.
Si el toreo quiere honrar el rico legado del toreo a caballo y seguir cultivando el rejoneo como una disciplina con vida propia, sin duda ha llegado el momento de tomar decisiones y pensar en el futuro de esta modalidad de lidia. En el siglo XXI, estos carteles han llegado a resultar incluso más rentables que los de toreo a pie, pero el agotamiento que arrojan los datos obliga a replantear las cosas.

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