Ver a Joselito y Belmonte en El Puerto costaba cuatro veces más que ver hoy a Morante y Roca Rey

por | 09/08/2026

El 3 de septiembre de 1916, la Plaza de Toros de El Puerto de Santa María anunciaba uno de esos carteles que marcan una época. Joselito y Juan Belmonte, las dos grandes figuras de la Edad de Oro del toreo, se enfrentaban mano a mano con seis toros de Concha y Sierra. Era la cuarta y última corrida de la temporada. 

Un cartel conservado desde hace 110 años permite conocer también cuánto costaba asistir al espectáculo. La entrada de sombra valía 6 pesetas, la de sol 3 y existían localidades especiales desde 1,50 pesetas. Para ocupar una barrera había que añadir otras 12,50 pesetas por asiento. Así pues, presenciar la corrida desde una barrera de sombra suponía desembolsar unas 18,50 pesetas de la época.

A primera vista parecen cantidades insignificantes, pero esto es así porque convertir aquellos precios al tipo de cambio con el que desapareció la peseta —18,50 pesetas equivaldrían a apenas 11 céntimos de euro— resulta engañoso. Lo relevante no es el valor nominal de la moneda, sino el esfuerzo económico que representaba comprar aquella entrada en relación con la renta disponible de la época.

Las series históricas elaboradas por el economista Leandro Prados de la Escosura sitúan el PIB por habitante de España en 1916 en torno a 831 pesetas anuales y la renta nacional disponible en unas 792 pesetas por persona. Se trata de medias estadísticas y la distribución era muy desigual, por lo que buena parte de la población española, especialmente los trabajadores agrícolas y manuales, disponía de ingresos inferiores. Con estas referencias, una barrera de sombra absorbía aproximadamente el 2,2% del PIB anual por habitante de 1916, cifra equivalente al 2,3% de la renta disponible per cápita. En términos actuales, equivaldría a pagar alrededor de 640 euros por boleto. La barrera de sol, con un coste total de 15,50 pesetas, suponía cerca del 1,9% del PIB per cápita y equivaldría hoy a 530 euros. 

Incluso las localidades más modestas exigían un esfuerzo considerable. Las 3 pesetas que costaba una entrada ordinaria en el tendido de sol representaban aproximadamente el 0,36% del PIB por habitante, proporción equivalente en la actualidad a unos 120 euros. La entrada de sombra, valorada en 6 pesetas, suponía unos 247 euros actuales.

Comparativa con 2026

La comparación con la temporada portuense de 2026 resulta reveladora. Una barrera de primera fila de sombra cuesta hoy 195 euros, mientras que la de sol vale 82. Los tendidos de sombra oscilan entre 87 y 97 euros y los de sol entre 40 y 44 euros. 

Con un PIB per cápita de 34.210 euros en 2025, la barrera de sombra representa apenas el 0,57% de la renta media anual. En 1916 suponía cerca del 2,2%. Dicho de otro modo, la barrera de sombra para ver a Joselito y Belmonte era, en términos de renta, casi cuatro veces más cara que la necesaria hoy para asistir a una corrida de Morante de la Puebla y Roca Rey. La diferencia es aún mayor en las localidades de sol, donde el esfuerzo económico en relación con la renta por habitante ha caído cerca de un 87%.

También las entradas más asequibles se han abaratado de forma notable. Pagar hoy 40 euros por un tendido de sol supone alrededor del 0,1% del PIB por habitante, mientras que las 3 pesetas de 1916 suponían más del triple. La comparación, además, es conservadora, ya que muchas de aquellas entradas daban acceso a zonas generales, mientras que hoy el espectador dispone de una localidad numerada.

Conviene recalcar que las temporadas de 1916 y 2026 no suponen referencias aleatorias. Hace 110 años, Joselito y Belmonte protagonizaban la mayor rivalidad taurina de su tiempo y reunían sobre un mismo cartel a las dos máximas figuras del momento; este verano, El Puerto ha contratado a Morante para sus cuatro corridas de verano, anunciado junto a Roca Rey y los principales toreros del escalafón. 

Resumiendo, a lo largo del último siglo los precios de las entradas han aumentado de forma notable en términos nominales, pero la renta de los españoles ha crecido mucho más deprisa. El progreso económico ha reducido de forma muy significativa el esfuerzo necesario para acceder a un espectáculo que hace cien años estaba reservado, en gran medida, a las clases más acomodadas o exigía un sacrificio considerable a un trabajador medio.

El cartel de 1916 es, por tanto, mucho más que una reliquia taurina. Constituye también una pequeña radiografía económica de la España de comienzos del siglo XX y recuerda una lección fundamental: el verdadero precio de las cosas no se mide en pesetas o en euros, sino en la parte de la renta que debemos dedicar para disfrutarlas. Bajo esa medida, acudir hoy a la Plaza Real para ver a Morante y Roca Rey resulta mucho más asequible que asistir hace 110 años al legendario mano a mano entre Joselito y Belmonte.

Etiquetas:
Belmonte ElPuerto Joselito Morante
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