La plaza de toros de Las Ventas ha cerrado la temporada 2026 con cifras históricas. Entre el 22 de marzo y el 12 de octubre, la primera plaza del mundo reunió a 1.018.696 espectadores en 60 festejos, superando el récord de 1.008.226 asistentes de 2025. La afluencia supera en un 7,7% los registros de 2019, último ejercicio anterior a la pandemia, mientras que la asistencia media por festejo ha crecido un 20,3% durante este mismo periodo.
Los datos confirman el extraordinario momento del coso madrileño. La media alcanzó los 16.978 espectadores por tarde, un 4,4% más que en 2025, mientras que la ocupación se situó en el 74%, frente al 70,8% del pasado año y el 60% de 2019. En siete años, Las Ventas ha ganado catorce puntos de ocupación media y ha incrementado notablemente su base de abonados. Especialmente significativa resulta la evolución de los llenos. Durante 2026, la Monumental colgó el cartel de «no hay billetes» en 24 ocasiones, frente a las 18 de 2025 y las nueve de 2019. Cuatro de cada diez festejos agotaron las localidades disponibles. Además, 34 tardes superaron los 18.000 espectadores, frente a las 30 de 2025 y las 22 de 2019. En la mitad de los espectáculos, la ocupación rebasó el 90%.
Las dos grandes ferias madrileñas explican buena parte de estos resultados. San Isidro, incluyendo la Corrida de Beneficencia, congregó a 611.818 espectadores en 28 tardes, con una media de 21.851 asistentes y una ocupación del 95,2%. En 19 ocasiones se agotaron las localidades y ninguna tarde bajó del 73% del aforo. Incluso el festejo menos concurrido, celebrado el 3 de junio, reunió a 16.811 aficionados. Más espectacular fue la Feria de Otoño, que cerró la temporada con 158.518 espectadores en siete festejos y una ocupación media del 98,6%. El ciclo registró 22.645 asistentes por tarde, con cinco llenos absolutos y otros dos espectáculos por encima del 95%. La asistencia media superó en 794 espectadores, un 3,6%, a la de San Isidro. En conjunto, ambas ferias sumaron 770.336 espectadores en 35 festejos, equivalentes al 75,6% de toda la asistencia anual. La ocupación conjunta alcanzó el 95,8%, con una media de 22.010 aficionados por tarde. Las Ventas supera así el millón de espectadores por segundo año consecutivo y consolida a sus dos grandes ferias como los principales motores de la temporada.
Otro indicador de la fortaleza de la demanda es el abono. La temporada concluye con 21.816 abonados, un 12,3% más que en 2025 y un 42,9% por encima de 2019, cuando se contabilizaban 15.268. La evolución desde la pandemia refleja cuatro ejercicios consecutivos de crecimiento: 15.711 abonados en 2022, 17.034 en 2023, 18.229 en 2024, 19.428 en 2025 y 21.816 en 2026. Esta última cifra equivale al 95% de las 22.964 localidades disponibles. Cabe recordar que la regulación vigente obliga a reservar un 5% del aforo para la venta de entradas sueltas, de modo que Las Ventas ha alcanzado, en la práctica, el techo de abonados permitido.
La perspectiva histórica confirma la magnitud del fenómeno. En 2013, Las Ventas reunía alrededor de 890.000 espectadores, cifra que descendió hasta los 824.758 en 2016. La asistencia se recuperó después hasta los 973.214 espectadores de 2017 y los 945.900 de 2019. Tras la pandemia, la temporada 2022 cerró con 828.920 asistentes, antes de iniciar una nueva fase de crecimiento: 868.784 en 2023, 936.532 en 2024, 1.008.226 en 2025 y 1.018.696 en 2026. En apenas cuatro temporadas, la Monumental ha ganado cerca de 190.000 espectadores, un 22,9% más que en 2022. Durante este periodo, la media por festejo ha pasado de 13.589 a 16.978 personas y la ocupación ha aumentado del 59% al 74%. Los llenos se han duplicado, de doce a 24, mientras que las tardes con más de 18.000 asistentes han pasado de 21 a 34. No hablamos, por tanto, de un repunte aislado, sino de una recuperación sostenida.
Sevilla, Pamplona, Málaga, Alicante…
El auge de Las Ventas coincide con señales positivas en otras plazas españolas. En total, la temporada habrá finalizado con más de 6 millones de entradas vendidas, lo que supone apuntalar los mejores datos de los quince últimos años. Uno de los casos más interesantes es Sevilla, donde el cambio de gestión en la Real Maestranza ha venido acompañado de un incremento del 34,6% en el número de abonados. El coso hispalense incorporó 903 nuevos titulares, pasando de unos 2.700 a cerca de 3.600. La campaña supone una importante recuperación comercial para una plaza cuyo abono había sufrido un fuerte retroceso desde la crisis económica y las dificultades de programación de la década pasada. La Feria de Abril registró además nueve tardes de «no hay billetes» en sus dieciséis festejos.
Pamplona representa otro modelo de fortaleza taurina, basado en una demanda extraordinariamente estable. Durante los Sanfermines de 2026, la Feria del Toro volvió a registrar nueve festejos con los tendidos llenos. La Casa de Misericordia confirma que todas las localidades de tendido están vendidas mediante abono, junto con buena parte de las gradas y andanadas. La escasez de localidades disponibles para nuevos abonados demuestra hasta qué punto el ciclo pamplonés conserva una afición fiel, capaz de sostener año tras año una ocupación excepcional.
También destaca Málaga, donde La Malagueta pasó de 2.278 abonados en 2025 a 3.014 en 2026, un incremento del 32,3%, pese a que el abono era un 25% más caro por incluir dos festejos adicionales. La feria congregó a más de 100.000 espectadores y cerró una etapa empresarial durante la cual se registraron catorce llenos desde 2021.
Especialmente significativo es el caso de Alicante, donde la Feria de Hogueras de 2026 congregó a más de 62.000 espectadores en nueve jornadas consecutivas. La plaza alicantina confirmó además su creciente atractivo internacional, con aficionados procedentes de 45 provincias españolas y de 53 países distintos, incluidos Francia, Reino Unido, Italia y Polonia. Son cifras que reflejan el papel de los toros como atractivo cultural y turístico, más allá de la demanda estrictamente local.
La recuperación se extiende también a Jerez, donde la Feria del Caballo de 2026 registró dos tardes de “no hay billetes”. La corrida del 15 de mayo, con Morante de la Puebla, Sebastián Castella y Roca Rey, agotó sus localidades apenas un día después de abrirse la venta de entradas sueltas, con aficionados haciendo cola desde las cuatro de la madrugada. También se llenó el coso jerezano en el festejo de clausura, nuevamente con Morante como principal reclamo. En El Puerto de Santa María, las cuatro comparecencias estivales del diestro sevillano agotaron todas las localidades, reuniendo a más de 40.000 espectadores.
Bilbao reunió a cerca de 44.000 espectadores en las Corridas Generales, unos 7.300 por tarde, frente a los aproximadamente 5.000 asistentes de anteriores ediciones, y logró su primer lleno en quince años. Pontevedra colgó el cartel de «no hay billetes» por primera vez desde 2009; Santander agotó el abono joven, con aficionados haciendo colas de hasta 24 horas, y celebró tres corridas con el aforo completo. Almería superó los 3.000 abonados y Huelva agotó las entradas de uno de los festejos de Colombinas.
El fenómeno también cruza los Pirineos
La tauromaquia mantiene igualmente una notable capacidad de convocatoria en el sur de Francia. En Arles, el Ayuntamiento contabilizó 27.700 entradas de pago durante la Feria de Pascua de 2026, mientras que la Feria del Arroz de septiembre reunió a otros 17.000 espectadores en su anfiteatro romano, incluyendo 9.500 asistentes a la corrida goyesca. En total, ambos ciclos sumaron 44.700 espectadores, una cifra que vuelve a poner de relieve la extraordinaria tradición taurina francesa, que constituye uno de los grandes mercados internacionales de la Fiesta.
En conjunto, las cifras dibujan un panorama de notable fortaleza comercial. El crecimiento de los abonados, la multiplicación de los llenos y la elevada asistencia a las grandes ferias muestran que la tauromaquia conserva una importante capacidad de convocatoria y ha recuperado atractivo entre nuevas generaciones de aficionados. Los problemas de programación y las diferencias entre plazas siguen existiendo, pero los datos de 2026 confirman que los toros, lejos de desaparecer, siguen siendo una de las manifestaciones culturales con mayor arraigo popular en España y también en Francia.
La combinación de plazas históricas, ferias consolidadas y una afición transfronteriza refuerza la presencia del espectáculo taurino en el calendario cultural del Mediterráneo, de modo que ahora el foco se desplaza a América, donde la limeña plaza de Acho promete dar buena cuenta del boom taurino que vive Perú y los ciclos de Latacunga y Machachi volverán a reivindicar la persistencia de la Fiesta en Ecuador. México presenta buenos datos de público y actividad pero lidia con la amenaza prohibicionista que mantiene cerrada su principal plaza, mientras Colombia tiene menos de dos años para revertir el fin de los toros decretado por el anterior gobierno. En cuanto a Venezuela, su delicada situación política y económica obliga a pensar el futuro de los toros con cautela, si bien en los últimos años se han dado ligeras señales de mejora.

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